noviembre 2008


Hace catorce días, una aeronave proveniente de San Luis Potosí, con ocho pasajeros a bordo, perdió el control y se precipitó hacia el cruce de las calles FF.CC. de Cuernavaca y Pedregal, provocando una cadena de explosiones que terminaron con más vidas de las que se enunciaron de manera oficial.
Su servidor trabaja en la cuadra que forman esas calles, hacia el lado de Reforma; gracias a un compromiso que ya habia adquirido días antes pude partir a las seis de la tarde, por lo que no fui testigo presencial de ese suceso tan irreal…

Pero si lo he sido de las consecuencias y reminiscencias…

El día siguiente fue tan abrumador que me recuerdo en stand-by, una parte de mi cabeza se apagó en cuanto tuve de frente el lugar del accidente…, parecía una escena sacada de un thriller policiaco o algo por el estilo; el lugar estaba saturado por militares, policias y federales preventivos, sumados a los siempre presentes mirones y los voceadores que intentan vender su producto lleno de las imágenes capturadas la noche anterior.

El aire y el ambiente eran tan pesados que no pude evitar que los ojos se me llenaran de lágrimas; no pude evitar caminar alrededor de el lugar, ya cubierto por lonas colocadas en la periferia, no pude evitar tampoco sentirme invadido por la tristeza que aun permanece.

Ya pasaron dos semanas, se han removido lo escombros, los restos de automóviles, avión, víctimas y demás rastros de la catástrofe…., lo que sigue ahí es el olor a quemado, una mezcla de fierros, carne y combustible que ahora va a ser característica de estas calles, siempre nos va a recordar ese cuatro de noviembre; aún no se va y no creo que se vaya pronto.

de fondo: héroes del silencio – tumbas de sal

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Hoy por la mañana, como a eso de las 10:00….falleció mi perrita Nayla, una cocker inglés moteada, que voy a extrañar muchísimo.

😥