Yo era un mocoso cuando comencé a seguir bandas como Pearl Jam y Metallica, de esos que piensan que el mundo está en contra nuestra, que nadie nos entiende y que estamos enojados con la vida…

Mucho de lo que me atrajo de estos grupos fue que su música y sus letras reflejaban como me sentía, les hablo de ese periodo entre los doce y los dieciocho, ya saben…los años de uno contra todos los demás…

Recuerdan esos tiempos? Soliamos brincotear y agitar la greña al ritmo de los tamborazos y los guitarrazos, gritando cada palabra y señalando a quien no le gustara lo mismo que a nosotros…, levantando el puño al aire o haciendo los cuernitos metaleros…

Hasta que de repente compras el nuevo album de tu banda insignia, esperando escuchar un himno más de inconformidad, lanzando otro reto hacia la sociedad la cual sigues pensando que te odia, pero no, te topas con todo lo contrario…, encuentras melodías lentas, guitarras sin distorsión y ritmos ajenos a lo que estabas acostumbrado…

Entonces comienzas a apuntar tus reclamos hacia la banda que antes defendías a capa y espada, acusándolos de haber perdido los güevos o de andar “experimentando”, lo que según para ti, no deberían estar haciendo.

Y así se va el tiempo, te acostumbras a esas canciones, incluso las coreas, pero sigues añorando las rolas que manifestaban tu rebeldía juvenil…

Pasados varios años más, quince o tal vez veinte, comienzas a entender esos cambios, ya no juzgas esa evolución, sino que la haces tuya, como antes lo hiciste con las letras de enojo y protesta, ahora disfrutas una melodía lenta con el mismo placer de tus años mozos; todo porque llegaste a ese punto…; es ahí donde te das cuenta de lo que sucede en el presente: ya no estás enojado con la vida ni con el mundo, ya no alzas la voz contra lo que odiabas cuando eras adolescente….tal como ellos lo notaron tres o cuatro albums atrás.

Y así lo entiendes…y asimilas eso que criticaste, ahora lo ves como un proceso de maduración el cual te encuentras recorriendo…claro está, haciéndote acompañar por los sonidos que siempre te han identificado…

Y al final, el panorama se amplía, los puños se relajan y te vuelves completamente capaz de disfrutar su nueva canción, la cual habla sobre tenderse en la arena y dejar que el agua del mar se lleve todo el enojo que cargaste durante tanto tiempo.

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